Actividad sísmica durante 2007 en El Salvador
San Salvador, 19 de diciembre de 2007 - El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales a través del Servicio Nacional de Estudios Territoriales, informa sobre la actividad sísmica registrada durante 2007 en El Salvador. La actividad sísmica en El Salvador está relacionada directamente con el movimiento de fallas geológicas locales y los sismos con este origen se les conoce como locales. La otra causa de la sismicidad es la interacción de las placas tectónicas Coco y Caribe, a este otro tipo de sismicidad se le conoce como regional o por subducción. Los sismos generados por fallas locales durante 2007 y hasta el 17 de diciembre, alcanzaron los 4 mil 295 y por subducción los 2 mil 489, de los cuales, aproximadamente 158 fueron percibidos por la población.
El total de sismos anual llegó a los 6 mil 784. Dos eventos a destacar durante el año son los enjambres sísmicos ocurridos entre finales del mes de junio y primeros días de julio. Estos enjambres fueron localizados, el primero en la zona del Cantón Los Naranjos del Municipio de Juayúa, Sonsonate y el Cantón Las Cruces del Municipio de Chalchuapa en Santa Ana y el segundo, localizado en la zona de Santiago de María, Mercedes Umaña y Alegría en el oriental departamento de Usulután. Las máximas magnitudes fueron 5.1 y 3.5 respectivamente. Estos dos enjambres sísmicos incrementaron la cantidad de sismos registrados en el mes de julio, ubicándolo como el mes con el mayor registro sísmico del año, con una cantidad de 2 mil 322 eventos, de los cuales aproximadamente 82 fueron percibidos por la población.
El mes con menos sismicidad registrada hasta la emisión de este Comunicado es diciembre con 150 eventos, de los cuales 46 fueron locales y 104 regionales. Del total, solamente dos sismos fueron percibidos por la población.
El sismo de mayor magnitud registrado en el país a través de la Red de Estaciones Sismográficas fue el ocurrido el 18 de enero a las 7 de la noche con 43 minutos, con una magnitud de 6.2 en la escala de Richter, una intensidad de V y VI en la Escala Mercalli Modificada y localizado a 55 kilómetros al Sur de la Bocana La Perla en el Departamento de La Libertad. La sismicidad durante el año 2007 se ha considerado dentro de lo normal.
Para mayor información, favor dirigirse a: Unidad de Comunicación Social(503) 2283 2242 y (503) 2283 2243comunicacionessnet@snet.gob.svwww.snet.gob.sv
Recopilación de artículos periodísticos con enfoque científico de El Salvador.
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jueves, 20 de diciembre de 2007
domingo, 22 de julio de 2007
TeraShake (Poesía sísmica)
La Jolla, California. El colorido sari de la madre de Amit Chourasia marca el contraste en el salón que alberga un conjunto de máquinas ultra sofisticadas. Admirada, atiende las explicaciones que le da su hijo, uno de los científicos de visualización del Centro de Súper Computadoras de la Universidad de California en San Diego (UCSD).
Chourasia recién terminó de atender a nuestro grupo –todos periodistas de Iberoamérica- y muestra a sus padres la tecnología de punta que utiliza para crear sus modelos de visualización de terremotos.
Después de la observación y la experimentación, los simulacros constituyen una manera eficiente de acercarnos a la ciencia, explica el director de esta entidad, Warren Froelich, antes de ceder la palabra al joven oriundo de la India quien mostró una nueva herramienta diseñada para prever escenarios del movimiento de la tierra en caso de que ocurra “The Big One”. Varias generaciones de californianos han crecido con el temor de que la tierra estornude tan fuerte como para destruir la capital del entretenimiento cinematográfico, industrias, infraestructura social y los hogares de millones de personas.
Aún así, su cultura ha crecido y hundido sus raíces en tierras turbulentas –la “tierra ligera” de la que habla con tanta propiedad el historiador salvadoreño Pedro Escalante Arce-; pero lejos de resignarse a los desastres, su comunidad científica suma esfuerzos y tecnología para comprender los fenómenos de la naturaleza y, ante todo, prever lo que puede ocurrir para minimizar los daños.
En definitiva, dice Chourasia, la expansión urbana incrementa el riesgo de los terremotos. Su proyecto, denominado TeraShake, es capaz de decir con imágenes, lo que sucedería en California con un terremoto arriba de 7.7 grados en la escala de Richter, cuyo epicentro estaría localizado 60 millas al oeste de Palm Springs. El software de visualización en tercera dimensión, invierte 40 mil horas de tiempo de computadora, genera más de 50 animaciones de alta calidad y 130 mil imágenes. En la pantalla de una computadora se puede ver cómo la tierra se sacudiría, cómo las ondas sísmicas se desplazarían, lo que nos lleva a imaginar los daños humanos y materiales que de ello resultaría.
La imagen es bella, pese a que se nutre de una estela de destrucción.
“Se necesita mucha computación y equipos de trabajo geológico y sísmico. TeraShake nos deja perplejos pero plantea un desafío en términos de cooperación”, dijo Chourasia.
Lo que sigue es PetaShake, subrayó, lo que implica mayor poder computacional y la coordinación de recursos científicos y económicos para llevar a cabo el proyecto.
Nunca falta la pregunta que advierte la sobreestimación acerca del poder de la ciencia. La verdad es que está muy difícil saber cuándo ocurrirá un terremoto, dijo Chourasia. Lo importante sería saber cómo va a suceder. Eso realmente haría la diferencia, remató.
Chourasia recién terminó de atender a nuestro grupo –todos periodistas de Iberoamérica- y muestra a sus padres la tecnología de punta que utiliza para crear sus modelos de visualización de terremotos.
Después de la observación y la experimentación, los simulacros constituyen una manera eficiente de acercarnos a la ciencia, explica el director de esta entidad, Warren Froelich, antes de ceder la palabra al joven oriundo de la India quien mostró una nueva herramienta diseñada para prever escenarios del movimiento de la tierra en caso de que ocurra “The Big One”. Varias generaciones de californianos han crecido con el temor de que la tierra estornude tan fuerte como para destruir la capital del entretenimiento cinematográfico, industrias, infraestructura social y los hogares de millones de personas.
Aún así, su cultura ha crecido y hundido sus raíces en tierras turbulentas –la “tierra ligera” de la que habla con tanta propiedad el historiador salvadoreño Pedro Escalante Arce-; pero lejos de resignarse a los desastres, su comunidad científica suma esfuerzos y tecnología para comprender los fenómenos de la naturaleza y, ante todo, prever lo que puede ocurrir para minimizar los daños.
En definitiva, dice Chourasia, la expansión urbana incrementa el riesgo de los terremotos. Su proyecto, denominado TeraShake, es capaz de decir con imágenes, lo que sucedería en California con un terremoto arriba de 7.7 grados en la escala de Richter, cuyo epicentro estaría localizado 60 millas al oeste de Palm Springs. El software de visualización en tercera dimensión, invierte 40 mil horas de tiempo de computadora, genera más de 50 animaciones de alta calidad y 130 mil imágenes. En la pantalla de una computadora se puede ver cómo la tierra se sacudiría, cómo las ondas sísmicas se desplazarían, lo que nos lleva a imaginar los daños humanos y materiales que de ello resultaría.
La imagen es bella, pese a que se nutre de una estela de destrucción.
“Se necesita mucha computación y equipos de trabajo geológico y sísmico. TeraShake nos deja perplejos pero plantea un desafío en términos de cooperación”, dijo Chourasia.
Lo que sigue es PetaShake, subrayó, lo que implica mayor poder computacional y la coordinación de recursos científicos y económicos para llevar a cabo el proyecto.
Nunca falta la pregunta que advierte la sobreestimación acerca del poder de la ciencia. La verdad es que está muy difícil saber cuándo ocurrirá un terremoto, dijo Chourasia. Lo importante sería saber cómo va a suceder. Eso realmente haría la diferencia, remató.
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