miércoles, 25 de julio de 2012

Museo de la Palabra y la Imagen reedita libros sobre memoria histórica de El Salvador




Comunicado de prensa:

“La Terquedad del Izote” y “Luciérnagas en El Mozote”, emblemáticas obras sobre la memoria histórica de El Salvador, luego de meses de estar agotados, han sido reeditados por  el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), encontrándose ya a disposición del público interesado.

“La Terquedad del Izote” de Carlos Henríquez Consalvi “Santiago”, es el diario de quien fuera fundador y voz de Radio Venceremos durante el conflicto armado. Esta es la séptima edición, siendo la primera publicada en México por Editorial Diana,   en 1992.  

Mientras que “Luciérnagas en El Mozote”, relata los sucesos ocurridos durante la masacre de mil personas en ese lugar del departamento de Morazán en diciembre de 1981. Este libro presenta el testimonio de Rufina Amaya entrevistada por Thomas Long, cuenta con detalle su experiencia como sobreviviente de esos hechos. También contiene la traducción de la investigación “The Truth of El Mozote” del periodista Mark Danner, y fotografías de Susan Meiselas. Y finalmente se inserta el testimonio de Carlos Henríquez Consalvi, quien realizó entrevistas y fotografías en el lugar de los hechos en diciembre del 81.  “Luciérnagas en El Mozote”   publicado por vez primera en 1996, hoy llega a su décima edición, convertido en material de lectura en muchos centros escolares de El Salvador.

San Salvador, 25 de julio de 2012

lunes, 23 de julio de 2012

El genoma de la cepa salvadoreña de Helicobacter pylori ELS37


Autora: Maria Teresita Bertoli  de Masferrer

Recientemente Investigadores de la Universidad Dr. José Matías Delgado (UJMD) y Washington University en Saint Louis, Missouri (WUSTL)  hemos  determinado la secuencia completa del genoma de la bacteria patógena gástrica Helicobacter pylori que infectaba un paciente salvadoreño de cáncer gástrico procedente del departamento de Ahuachapán (ELS37). Este es constituye el primer genoma secuenciado de esta bacteria en Centroamérica, y el primer genoma secuenciado de un organismo vivo en El  Salvador y posiciona al país como el tercero en Latinoamérica en tener un privilegio que hasta la fecha solo habían tenido Perú y Venezuela.

Las piezas que conforman el genoma,  se generaron  por una  nueva y poderosa tecnología, que se conoce como pirosecuenciación  o “454”. La compañía MOGene, que se especializa en la secuenciación fue la contratada en esta oportunidad  para la ejecución de esta etapa del proyecto. Posteriormente estas piezas  se ensamblaron  una a una, de la misma forma que se arma un rompecabezas.  Con la ayuda de programas de computación especializados como Geneious, cuya licencia fue donada por la compañía Biomatters de Nueva Zelanda. Los espacios entre las piezas del rompecabezas,  que son conocidos técnicamente como "gaps"  fueron  completados  en el laboratorio del Dr. Berg, de la forma  misma forma mediante la cual se secuenciaban los genomas en el pasado y que  es conocida como secuenciación de “Sanger”. Este paso permitió completar el 100 % de la secuencia del genoma.
 
Las secuencias ahora ordenadas en un genoma de  aproximadamente 1.7 millones de bases, de forma circular han sido depositadas en una base de datos pública, en la Biblioteca de Nacional de Medicina y el Centro Nacional de Biotecnología  de los Estados Unidos (NLM y NCBI) con la idea de que su disponibilidad contribuya a los esfuerzos realizados en diversas partes del mundo encaminados a entender y combatir las enfermedades infecciosas y también el cáncer gástrico, una de las consecuencias de esta infección y mejorar la Salud pública en  El Salvador, América Latina y el mundo.

Este logro es el resultado de investigaciones colaborativas que ya llevan más de diez años entre investigadores de los Estados Unidos y El Salvador en las Escuelas de Medicina  de WUSTL y la UJMD (y la colaboración de médicos del servicio de gastroenterología del Hospital Nacional Rosales (HNSR).  Los investigadores de WUSTL, cuya ayuda ha sido invaluable en la obtención de este logro,  son el Profesor Douglas E. Berg y la Dra. Dangeruta Kersulyte,  el principal colaborador en el  HNSR ha sido el Dr. Mario Alberto Pascacio y en la UJMD la Licda. María Teresita Bertoli de Masferrer, Investigadora y primera autora del proyecto.

Esta bacteria fue descubierta hace apenas 30 años y desde este momento ha sido el foco de atención en materia de investigación de cientos de grupos de investigación en el mundo. Su descubrimiento  por  Barry Marshall y Robin Warren en  Perth Western, en  Australia,  los hizo acreedores  del prestigioso  “Premio Nobel  en Fisiología o Medicina" en el  año 2005. Este microbio, que se conoce ahora, que coloniza el estómago y el duodeno (la parte del intestino mas cercana al estómago) de una gran parte de la población salvadoreña y de más de la mitad de la población mundial es muy importante desde el punto de vista médico. La bacteria es  responsable de la mayor parte de las úlceras gástricas y del cáncer de estómago (uno de los tipos de cáncer más frecuentes y  letales en El Salvador y en la población mundial), de las ulceras duodenales, y de la anemia por deficiencia de hierro e incrementa la susceptibilidad a otros  microbios patógenos causantes de diarrea, incluyendo a la bacteria causante del cólera. A pesar de su rol importante en estas patologías, muchas infecciones son benignas y en algunos casos hasta se ha argumentado que es beneficiosa aunque esta última opinión se mantiene aún de forma controversial.
Barry Marshall y Robin Warren descubrieron la bacteria hace 30 años.


Esta especie bacteriana es genéticamente muy variable. En pocas palabras esto significa que las bacterias que se asilan del estómago  de personas que no conviven juntas son distinguibles una de otras por secuenciación de uno o pocos genes o por estudios de huella genética. Esta enorme diversidad   contrasta con gran uniformidad de otras bacterias como por ejemplo Vibrio cholerae que anualmente causa cientos de muertes por Cólera en el mundo y que ha aparecido nuevamente en la región después del terremoto de Haití.

La infección típicamente comienza en edades tempranas durante la niñez y puede durar toda la vida  si no se recibe un tratamiento. Desafortunadamente, el tratamiento es complicado  en  nuestro medio por el fenómeno de resistencia a  uno de los mejores antibióticos que es el metronidazol, lo cual es común en las bacterias salvadoreñas, o por el elevado costo de los otros  componentes de dicho tratamiento.  Adicionalmente condiciones como la pobre calidad del agua de consumo humano o los malos  hábitos de higiénicos tiene como consecuencia que las personas tratadas se re infecten  con nuevas cepas

El análisis de genomas completos de cepas de distintas regiones del mundo y asociadas  a distintas patologías permitirá a la comunidad científica el diseño de nuevos experimentos encaminados a discernir los mecanismos que conllevan  en los seres humanos al desarrollo o no de patologías, así como al desarrollo de nuevos procedimientos diagnósticos y tratamientos más efectivos. El genoma de H.pylori  HP ELS37  es particularmente importante por tratarse de una cepa aislada de un paciente con cáncer gástrico, una patología crónica con tasas de incidencia muy elevadas en la región centroamericana.  


 Adicionalmente desde la perspectiva antropológica es potencialmente interesante ya que las variaciones genéticas de esta bacteria en distintas poblaciones, han sido utilizadas para obtener nuevas evidencias de la evolución de los seres humanos y los movimientos migratorios  a lo largo de la historia de la humanidad.  Una inspección preliminar del genoma de la cepa salvadoreña sugiere la presencia de genes de origen africano, amerindio y europeo. 

La terminación de la secuenciación de este genoma de Helicobacter pylori  es un tributo al poder de la colaboración científica internacional promovida en igualdad por Washington University en San Luis, MO y la  UJMD sin importar las diferencias de latitudes geográficas. Los costos de este proyecto pionero han sido apartados por los Institutos de Salud (NIH) de los Estados Unidos y la UJMD. Otras organizaciones  internacionales como la  Sociedad Americana para la Microbiología han hecho también aportes al mantenimiento de esta colaboración científica que ya cumplió su primera década.  

Por último el grupo de investigadores pretende continuar los esfuerzo necesarios para la realización de estudios colaborativos con el objetivo de descifrar una parte importante de la información contenida en este y otros genomas a fin de comprender esta infección bacteriana y sus consecuencias con el objetivo de mejorar la salud humana en El Salvador y a nivel mundial.

El Dr. Berg  y Ma. Teresita  Bertoli durante su vista al XIV Congreso de Medicina de la UJMD, con docentes del Departamento de Microbiología. Mayo 2011 


















miércoles, 18 de julio de 2012

Mis abuelos indios

Por Carmen Molina Tamacas


Durante las últimas semanas he asistido, por internet, a las magistrales conferencias impartidas por investigadores nacionales y extranjeros realizadas en el ciclo de ponencias de la Academia Salvadoreña de la Historia.

El título del importante ciclo de conferencias de la Academia es “Identidades compartidas. La herencia étnica y cultural en la historia de El Salvador”, y ha explorado desde la demografía en los primeros años de la colonia (Eugenia López Velásquez), las migraciones nahuas (Marlon Escamilla), la religiosidad popular (Antonio García Espada), los ritos religiosos y otros elementos de la herencia africana (Marielba Herrera y Wolfang Effenberger) y aún faltan por desarrollarse otros temas tan apasionantes como las migraciones árabes, chinas, israelíes, vascas y catalanas.
Los Tres Detectives del Espacio, santos populares en El Salvador.



Al escuchar los frutos de las investigaciones realizadas, reflexiono acerca de la tarea pendiente que existe en El Salvador en cuanto al análisis de la etnicidad. No debe de sorprendernos que a estas alturas haya gente que dude respecto a la existencia de pueblos indígenas o, peor aún, que la nieguen. Y más ahora con la explosión del turismo interno, localidades como Ataco son imán para artesanos de todas partes, pero las ventas de artesanías están llenas de productos guatemaltecos mimetizados… Tanto se habla de Ilobasco como el corazón alfarero nacional pero pocos saben que lo que compran es loza traída de Honduras, según descubrió una de mis inquietas exalumnas de las Escuelas de Jóvenes Talentos.


La etnicidad, como lo demuestran los destacados académicos que han presentados sus ponencias, no debe reducirse a algo “pasado” o “extinto”, sino a algo presente, tan presente en nuestra cotidianidad como el lenguaje, la comida y las costumbres, entre otras manifestaciones de nuestra cultura.


Que existan cultos religiosos de origen africano; que hace poquísimo tiempo los dos principales representantes y antagónicos políticos fueran de origen palestino, que las madres sigan poniendo ojos de venado y pulseras rojas a los recién nacidos y que los tamales y las tortillas sean parte de nuestra dieta básica, no es casualidad: nuestro país tiene una riqueza multiétnica que ha pasado inadvertida quizás a propósito, bajo el velo mítico del mestizaje.


De ese cúmulo de conocimientos que re-des-velan los investigadores, a nuestra disposición por medios electrónicos (YouTube), conversaba con mi amiga y colega Marielba Herrera –actualmente enfocada en investigar la herencia africana- sobre las implicaciones del Censo Nacional de Población de 2007, que por primera vez incluyó una pregunta sobre el origen étnico de los hogares salvadoreños.
Antropóloga Marielba Herrera.



Ese censo proporcionó datos sobre las poblaciones indígenas y seguramente eso incidió en algunas de las tímidas políticas gubernamentales instauradas posteriormente a favor de éstas, aunque la muestra de respeto y el reconocimiento de la “existencia” no implicó satisfacer su reclamo histórico por la tenencia de la tierra. Como lo expuso el investigador Effenberger , el censo proporcionó cifras de población ACTUAL de origen africano, pero ¿alguien los ha tomado en cuenta? ¿Y qué decir de las otras poblaciones étnicas como árabes, judíos, alemanes, chinos, catalanes que hay en el país?


Respecto a esta herencia africana que apenas comenzamos a vislumbrar, merece la pena destacar los resultados de la investigación sobre la peligrosa bacteria gástrica Helicobacter pylori, realizado por investigadores salvadoreños de la Universidad “Dr. José Matías Delgado” y colegas de la Washington University de St. Luis Misuri, Estados Unidos.


La microbióloga salvadoreña María Teresita Bertoli encabeza el equipo que logró establecer la secuencia completa del genoma de esta bacteria patógena gástrica, la cual estaría presente en gran parte de la población salvadoreña y en la mitad del mundo y sería responsable de úlceras gástricas y duodenales, cáncer de estómago y anemia.


El estudio realizó comparaciones sobre la fuerza de la bacteria en pacientes tanto en El Salvador como en Costa Rica. La bacteria fue localizada en un paciente originario de Ahuachapán.


“Desde la perspectiva antropológica es potencialmente interesante ya que las variaciones genéticas de esta bacteria en distintas poblaciones, han sido utilizadas para obtener nuevas evidencias de la evolución de los seres humanos y los movimientos migratorios  a lo largo de la historia de la humanidad.  Una inspección preliminar del genoma de la cepa salvadoreña sugiere la presencia de genes de origen africano, amerindio y europeo”, indica en un artículo inédito.


Este tipo de trabajos no sólo nos confirma la mezcla que somos, aquellos “turbios hilos de la sangre” de los que habló Francisco Andrés Escobar.   


Mientras Marielba y Wolfang nos trabajan para revelarnos las manifestaciones religiosas africanas en el oriente del país, María Teresita quiere aportar sus conocimientos para entender y combatir las enfermedades infecciosas y el cáncer gástrico.


“El análisis de genomas completos de cepas de distintas regiones del mundo y asociadas  a distintas patologías permitirá a la comunidad científica el diseño de nuevos experimentos encaminados a discernir los mecanismos que conllevan  en los seres humanos al desarrollo o no de patologías, así como al desarrollo de nuevos procedimientos diagnósticos y tratamientos más efectivos”. Los esfuerzos van encaminados, nada más y nada menos, a mejorar la salud en El Salvador… y en el mundo.


Todas esas inquietudes me asaltan no solo en el intelecto, sino en lo cotidiano, ya que estoy viviendo dos intensas experiencias con la etnicidad.


Vivo en una zona de Brooklyn (Nueva York) donde lo “distinto” es la regla: un área de fundación judía, con una gran tradición constructiva y comercial italiana, ahora convertida en el “tercer Chinatown” y uno de los principales destinos de la diáspora rusa (russian-speaking jewish) que tiene, además, una creciente población guatemalteca originaria de aldeas quichés del altiplano y una fuerza laboral mexicana importante. Eso para “resumirlo” de alguna forma, constituye una experiencia multicultural intensa e inquietante.


¿Cómo vino toda esta gente? ¿cómo es la experiencia post soviética en Estados Unidos? ¿por qué los chinos se afanan recolectando cada lata y cada botella para no perder fracciones de centavos en las máquinas del reciclaje? ¿cómo es la intimidad de los hogares judíos ortodoxos, sunitas o chiítas ubicados en mi mismo vecindario?


Hasta aquí no he hablado nada de “Mis abuelos indios”, o el pretexto para escribir este texto. Y es porque de eso se trata la segunda e intensa experiencia étnica que de mi vida: la construcción de mi árbol genealógico.


Todo comenzó hace 5 años, en la materia de Parentesco y Estructura Social que impartía Lorena Cuerno a los estudiantes que estábamos próximos a egresar de Antropología de la Universidad Tecnológica. Y fue fácil debido a la cercanía con mis familias materna y paterna. Pero apenas abarqué unas cuatro generaciones. Con el nacimiento de mi hija sentí que debía ampliar la búsqueda hacia su familia paterna y saber más de la mía.


Como cualquier “investigador”, fui esa presencia incómoda, haciendo demasiadas preguntas, y, lo peor, haciendo anotaciones; suplicando por la apertura de gavetas, baúles, álbumes. Con la pena de interrogar a mis mayores obteniendo en el peor de los casos un “ya no me acuerdo”.
El origen étnico estaba presente en las partidad de nacimiento en El Salvador en 1910.



Una certificación de la partida de nacimiento de mi bisabuela paterna, extendida en San Bartolomé Perulapía, Cuscatlán, en 1914, fue toda una revelación para mí: la Mamá Mariana, nacida en 1888, era “india”. Y esta semana, buceando en los archivos compilados por FamilySearch.org –la organización genealógica de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días- encontré el registro del hijo de ella, mi abuelo nacido en 1910, otro “indígena”. El registro de nacimiento en 1925 de mi abuela materna, originaria de Suchitoto, Cuscatlán, dice que ella es “ladina”. Y paremos de contar, porque del resto de la parentela no hay más registros alusivos a su origen étnico. Recuerdo que en las Cédulas de Identidad Personal de alguna generación anterior a la mía, todavía aparecía esa categorización, y la más usada: “mestizo”.



¿Cuál era el criterio para asignar una categoría étnica a un recién nacido en esa época? ¿quedaba a discreción del secretario de la municipalidad por simple apreciación? ¿por qué en algunas alcaldías se hacía y en otras no? ¿por qué dejó de usarse? ¿debería seguir siendo usada?


Mis abuelos indios, como los ancestros de muchos salvadoreños, quedaron invisibilizados por el afán homogenizador heredado del etnocidio de 1932, de que aquí todos somos iguales para que nadie se sienta con derecho a pedir cosas que no están en la Constitución (y vaya que nuestra Constitución no está pasando por sus mejores días).


Me duele como siempre  en las conversaciones, comentarios y las redes sociales los insultos y las burlas siempre –siempre- tienen un enfoque étnico y discriminador: el indio, el negro, el cholero, el feo, el grencho, el culero, la marimacha… ¿por qué somos así? ¿la burla y el desprecio serán parte de nuestra identidad?
Hallar el nombre de una tatarabuela perdida en archivos de mediados del siglo XIX –que ya no existen porque la alcaldía de la localidad fue incendiada durante la guerra- de quien casi nadie tenía referencias sino lejanos recuerdos y suposiciones, y los nombres de sus padres, no tiene precio. Pero lejos de saciar mi apetito de información, me abrió más interrogantes. Quizás toda esa información no es útil para nadie más que para mí; pero en honor a la herencia que todos esos abuelitos me transmitieron, seguiré buscándolos… acaso para saber quién soy y de dónde vengo.

viernes, 13 de julio de 2012

Archivo General de la Nación de El Salvador en riesgo




Boletín para difusión inmediata:

CARTA ABIERTA A  LA OPINIÓN PÚBLICA SALVADOREÑA

Una amenaza pende sobre el Archivo General de la Nación (AGN):  la Señora
Secretaria de Cultura ha dado orden irrevocable de desocupar la mitad del espacio en
que funciona el AGN,  en la primera planta del Palacio Nacional,  sin destinarle otro
espacio para continuar funcionando, con lo cual pone en grave peligro el patrimonio
cultural albergado en el AGN y el edificio del Palacio Nacional.

La actual Secretaria de Cultura, Magdalena de Granadino, tiene entre sus proyectos
uno que implica reavivar la ciudad de San Salvador culturalmente hablando, llamado
“Viva el Centro”. Este proyecto tiene dos grandes problemas: el primero, que quiere
inaugurarlo en la primera semana de agosto, en el marco de las fiestas agostinas, o
sea en menos de un mes; y el segundo, que quiere hacerlo en un espacio desde hace
más de 40 años ocupado por el Archivo General de la Nación, que dicho sea de paso,
es también una instancia de la Secretaría de Cultura, bajo la Dirección Nacional de
Investigaciones en Cultura y Arte (DNI).

Por la premura con que se quiere inaugurar el proyecto, al AGN no se le han
solicitado informes técnicos sobre la factibilidad de la reducción de los espacios
ocupados por el archivo. Tampoco sabemos si la Dirección de Patrimonio Cultural ha
planteado que se trata de una edificación declarada Patrimonio Cultural del país, y
que por tanto su uso se rige bajo ciertas normas.

Sin diálogo previo y sin ninguna advertencia, la dirección del AGN recibió la primera
semana de julio la orden de desalojar el 50% del espacio que ocupa y de reducir su
funcionamiento a la otra mitad de la primera planta del Palacio Nacional.
Cumplir dicha orden significaría acumular la documentación histórica del país en
espacios no adecuados, y  con ello  poner en riesgo el patrimonio documental
salvadoreño, contraviniendo la Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural; y la
salud de los empleados y las empleadas, ya que trabajar dentro de los depósitos
documentales  saturados o en sótanos implica estar en condiciones de poca
luminosidad y en espacios de limitada circulación del aire, con ello se estaría violando el reglamento de relaciones laborales del órgano Ejecutivo, inciso cuatro, que, sobre
las condiciones de trabajo, señala que debe evitarse el sobreesfuerzo y hacinamiento.

También implicaría deshacer el trabajo de catalogación que se viene realizando desde
2011 y cerrar o limitar el servicio al público, con lo que  se  obstaculizaría la
investigación histórica de El Salvador indefinidamente. Esta situación pondría al
AGN en condiciones de incumplimiento a la Ley de Acceso a la Información, que
obliga, en su Capítulo IV, a todas las instituciones púbicas a mantener los archivos
organizados y a garantizar el acceso de la ciudadanía a la documentación.

Finalmente, el Archivo General de la Nación no podría seguir siendo el depositario de
la documentación histórica que transfieren regularmente las demás instancias del
Estado, ¿a dónde irá a parar esa valiosa documentación?, ¿quién se encargará de
conservarla, organizarla y catalogarla?, ¿de qué manera el público, profesional de las
Ciencias Sociales, podrá consultarla para explicar la historia de nuestro país?

Los empleados y empleadas del AGN hacemos un llamado a los profesionales de la
historia y de las Ciencias Sociales, a las Universidades, así como a la ciudadanía en
general a defender el funcionamiento del Archivo General de la Nación y a exigir que
se garantice la preservación de una joya arquitectónica de principios de siglo XX como
es el Palacio Nacional.

lunes, 11 de junio de 2012

Ciclo de conferencias "Identidades compartidas" Conferencia Patronos populares salvadoreños Evento público --- Ponente: Antonio García Espada Sábado 16 de junio 10am Academia Salvadoreña de la Historia (Alameda Juan Pablo II y Novena Avenida Norte #425 - Esquina opuesta al Indes) * Transmisión en vivo http://www.livestream.com/ccespanasv

jueves, 21 de julio de 2011

Transbordador Atlantis, viaje final



Foto: Víctor Hurtarte
ASTRO


Reuters Jueves, 21 de Julio de 2011
(Publicado en elsalvador.com)

El transbordador espacial Atlantis tocó tierra el jueves en el Centro Espacial Kennedy de Florida, completando una misión de reabastecimiento de 13 días a la Estación Espacial Internacional y poniendo fin a una odisea de 30 años del programa de transbordadores de la NASA.

El comandante Chris Ferguson pilotó suavemente la nave de 100 toneladas de peso en el aterrizaje en el Centro Espacial Kennedy, a pocos kilómetros de donde el Atlantis se exhibirá como pieza de museo.

Unos estruendos dobles rompieron el silencio previo al amanecer en el centro espacial, en la que será la última vez que sus residentes escucharán el sonido de un transbordador regresando a casa.

Ferguson aterrizó el Atlantis a las 05:57 hora del este de Estados Unidos (0957 GMT), finalizando un viaje de 8,4 millones de kilómetros y cerrando un capítulo clave en la historia de los vuelos espaciales.

"Misión cumplida, Houston", dijo Ferguson a través de la radio al centro de control de la misión.

El astronauta Barry Wilmore, desde el centro de control, le respondió: "Aprovechamos esta oportunidad para felicitarte, Atlantis, así como a los miles de individuos apasionados en todo este gran programa espacial que dio fuerza a esta increíble nave espacial, que durante tres décadas ha inspirado a millones de personas alrededor del mundo".

El regreso del Atlantis, la misión 135 de los transbordadores, pone fin a un programa de 30 años que hizo que los vuelos espaciales parecieran una rutina, a pesar de los dos accidentes mortales en los que murieron 14 astronautas y que destrozaron dos de las cinco naves espaciales de la NASA.

La última junta de investigación de accidentes recomendó la retirada de los transbordadores luego que se finalizara la construcción en la Estación Espacial, un proyecto de 16 países de 100.000 millones de dólares. El objetivo se alcanzó este año.

Los detalles sobre el programa de seguimiento están aún pendientes, pero el objetivo general es construir una nueva nave espacial que pueda viajar más allá de la órbita de 400 kilómetros de la estación y enviar astronautas a la luna, asteroides y otros destinos del espacio.

jueves, 16 de junio de 2011

Condenan a ex funcionario cultural de El Salvador por daños irreversibles en un sitio arqueológico

Carmen Molina Tamacas

En un caso sin precedentes, un ex funcionario cultural y un empresario constructor de El Salvador han sido condenados por haber causado daños irreversibles en un sitio arqueológico.

En un país cuyo patrimonio cultural arqueológico ha sido devastado por las urbanizaciones y el saqueo, esto constituye una resolución judicial histórica.

De acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR), se logró establecer la culpabilidad del ex Director Nacional de Patrimonio Cultural, Héctor Ismael Sermeño y del ingeniero Mario Sol Bang, por la destrucción del sitio arqueológico “El Cambio”. Peritos determinaron que ésta es una área de 62 mil metros cuadrados que contiene restos residenciales y ceremoniales de una civilización precolombina cercana a la villa de Joya de Cerén.

La Unidad Penal de la Dirección de Intereses del Estado de la FGR procesó a Sermeño por el delito de actos arbitrarios, y a Sol Bang por daños agravados en perjuicio de Patrimonio Cultural salvadoreño.

Sermeño fungió como titular de la dependencia de Patrimonio Culturall durante la administración del presidente Antonio Saca (2004-2009).

El caso inició en 2007 por una denuncia interpuesta por el Departamento Jurídico del ex Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura) ante los informes periodísticos que se realizaba la construcción de una calle dentro del sitio arqueológico “El Cambio”.

La Fiscalía, añade en su informe, solicitó la realización de peritajes arqueológicos con expertos internacionales y nacionales. En 2010 se estableció que los daños causados al terreno eran invaluables.

“Los mayores deterioros se dieron en los montículos uno y dos de las estructuras prehispánicas que datan de los años 600 Antes de Cristo a los 400 Después de Cristo”, informa la Fiscalía.

El tribunal tercero de sentencia de San Salvador condenó a Sermeño a tres años de cárcel; no obstante al ser un delito excarcelable, fueron sustituidos por 144 jornadas de utilidad pública. Además debe aceptar su culpa en dos publicaciones en los principales periódicos del país.

En el contexto de este caso, Sermeño se enfrentó con arqueólogos nacionales, ya que justificó la urbanización en una zona de “El Cambio” debido a que allí solo había “basura arqueológica”. Incluso su jefe, el entonces presidente de Concultura, Federico Hernández, respaldó su postura, en contraste con funcionarios técnicos de su dependencia.

En cuanto al ingeniero Sol Bang, el tribunal ordenó que rellene una carretera en proceso de construcción por un valor de $35 mil dólares y 64 centavos, además de velar por la conservación del patrimonio dañado de forma coordinada con la Secretaría de Cultura de la Presidencia (entidad que sustituyó a partir de 2009 a Concultura).